Garganta del Diablo: la joya del parque
La Garganta del Diablo es, sin dudas, el punto más impactante de las Cataratas del Iguazú: una herradura de 150 metros de diámetro donde catorce saltos caen juntos con un estruendo que se escucha desde lejos. Se llega en el tren ecológico desde la Estación Central hasta la Estación Garganta y después se camina unos 1.100 metros por una pasarela sobre el río hasta la plataforma final, donde la neblina moja a los visitantes casi todo el año. Conviene llegar temprano, apenas abre el parque a las 8, para evitar las colas del tren y disfrutar del lugar con menos gente. Llevar un poncho impermeable o una bolsa para proteger la cámara es casi obligatorio.
Circuito Superior y Circuito Inferior
El resto del parque se recorre por dos circuitos de pasarelas. El Circuito Superior, de recorrido plano y de unos 1.700 metros, permite ver las cataratas desde arriba, casi al mismo nivel del agua que cae. El Circuito Inferior, algo más largo y con escaleras, baja hasta la base de varios saltos como el Salto Bossetti o el Salto Dos Hermanas, ofreciendo las mejores fotos con el arcoíris permanente que se forma por la humedad. Entre ambos circuitos se puede caminar tranquilamente en tres o cuatro horas, sin apuro, parando en los miradores.
Tren ecológico e Isla San Martín
El tren ecológico de la Selva conecta las tres estaciones del parque (Central, Cataratas y Garganta) de forma gratuita con la entrada, aunque en temporada alta las esperas pueden superar los 40 minutos. Desde el área de Cataratas sale además una embarcación gratuita hacia la Isla San Martín, un mirador natural desde el que se ven varios saltos a la vez; el cruce se suspende cuando el caudal del río sube demasiado, así que conviene consultar en la boletería antes de planear el día.
Entradas, reservas y comparación con el lado brasileño
La entrada al Parque Nacional Iguazú ronda los 30 dólares para extranjeros no residentes del Mercosur (los precios cambian seguido, así que hay que confirmar el valor actualizado antes de viajar). Se puede comprar online con anticipación, algo muy recomendable en temporada alta. Un dato clave: si se conserva el ticket y se vuelve al día siguiente, el segundo ingreso tiene un 50% de descuento. Aproximadamente el 80% de los saltos están del lado argentino, por lo que la experiencia es mucho más inmersiva, caminando entre la selva y muy cerca del agua; el lado brasileño, en cambio, ofrece las mejores vistas panorámicas de conjunto desde lejos. Lo ideal, si el tiempo lo permite, es visitar ambos lados en dos días distintos.
Fauna del parque: cuidado con los coatíes
El parque alberga yaguaretés, tapires y cientos de especies de aves, aunque los animales más visibles son los coatíes, que se acercan sin miedo a los senderos y kioscos buscando comida. Está terminantemente prohibido darles de comer: además de ser ilegal, los coatíes alimentados por turistas se vuelven agresivos y pueden morder. Hay que guardar bien la comida en las mochilas y no dejarla a la vista en las mesas.
Cuándo ir y cómo llegar desde Buenos Aires
La temporada de lluvias, entre diciembre y marzo, trae más caudal y cataratas más espectaculares, pero también más calor y humedad; entre junio y agosto el caudal baja, el clima es más fresco y hay menos turistas. Puerto Iguazú, la ciudad base, está a unos 20 minutos en auto del parque y ofrece alojamiento para todos los presupuestos. Desde Buenos Aires, el vuelo hasta el Aeropuerto Internacional de Cataratas del Iguazú dura aproximadamente una hora y 50 minutos, con varias frecuencias diarias; también existe la opción de micro de larga distancia, con un viaje de entre 16 y 18 horas. Para el día del parque, conviene usar calzado cómodo y antideslizante, llevar repelente de mosquitos y protector solar, y calcular al menos medio día completo, aunque lo ideal es dedicarle una jornada entera sin apuro.