El asado, mucho más que una comida
El asado es un ritual social antes que una técnica de cocina: se cocina lento sobre brasas de leña o carbón, nunca con la llama directa, y quien lo prepara (el "asador") suele tardar entre 2 y 3 horas en tener todo listo. Los cortes más pedidos son el bife de chorizo (lomo alto, jugoso y con buena grasa), la entraña (fina y muy sabrosa, se sirve poco hecha) y el vacío, más económico y con una capa de grasa que le da sabor. Un asado completo para cuatro personas en una parrilla porteña ronda los ARS 45.000-70.000, y suele arrancar con achuras (chorizo, morcilla, mollejas) antes de los cortes principales.
Empanadas: la gran discusión regional
No hay tema que genere más debate que las empanadas. Las salteñas llevan carne cortada a cuchillo, papa, huevo duro y un toque picante, con repulgo (borde trenzado) prolijo y masa más fina. Las tucumanas son más jugosas, con caldo dentro y se sirven tradicionalmente con un vaso de caldo aparte para tomar mientras se comen. En Buenos Aires predominan las de carne cortada a cuchillo o de pollo, fritas o al horno, a unos ARS 1.500-2.500 la unidad. Cada provincia jura tener la receta original y ninguna discusión termina en consenso.
Milanesa, choripán y pizza porteña
La milanesa (carne empanizada y frita) es probablemente el plato casero más consumido del país, presente en menús de mediodía por ARS 8.000-14.000, sola o "a la napolitana" con jamón, muffin y queso gratinado. El choripán (chorizo a la parrilla en pan, bañado en chimichurri de perejil, ajo, orégano y vinagre) es el clásico de los puestos callejeros y las canchas de fútbol, por unos ARS 3.000-4.500. La pizza porteña, de masa gruesa y mucho queso, tiene su versión más icónica en la fugazzeta, rellena de cebolla y mozzarella, herencia directa de la inmigración italiana que también dejó una escena de pastas caseras (ñoquis, sorrentinos, ravioles) presente en casi cualquier barrio.
Dulce de leche, alfajores y heladerías
El dulce de leche aparece en casi cualquier postre: tortas, panqueques, helados y, sobre todo, en los alfajores, esas dos tapas de galleta rellenas y bañadas en chocolate que se consiguen en cualquier kiosco desde ARS 1.200. Las heladerías artesanales (Freddo, Rapa Nui, Un'Altra Volta) mantienen la tradición italiana con sabores como dulce de leche granizado o sambayón; un cucurucho de dos bochas cuesta alrededor de ARS 4.000-5.500.
Mate: el ritual que une a todos
El mate se ceba con yerba, agua caliente (no hirviendo, unos 70-80°C) y se comparte en ronda pasando la misma bombilla: quien lo prepara es el "cebador" y sirve a cada persona por turno hasta que se termina el agua del termo. Decir "gracias" al devolver el mate significa que no querés más (así que si todavía tenés sed, quedate callado). Es una costumbre profundamente arraigada, tanto en casas como en oficinas, plazas y playas.
Vino, horarios y consejos para comer como local
El Malbec mendocino es el vino tinto insignia del país, mientras que el torrontés salteño domina entre los blancos aromáticos; una copa en restaurante cuesta desde ARS 3.500. Los argentinos cenan tarde: los restaurantes suelen llenarse recién a partir de las 21:00 y muchos siguen sirviendo hasta la 1 de la madrugada los fines de semana. La propina habitual es del 10% (no siempre incluida en la cuenta, conviene preguntar). Para probar una parrilla de referencia en Buenos Aires, Don Julio (Palermo) es de las más reconocidas internacionalmente, pero exige reserva con varias semanas de anticipación.